Sexo feminista rostitucion

sexo feminista rostitucion

Es necesario tener una compresión final del problema para no caer en generalizaciones que, lejos de ayudar a combatirlo, lo refuerzan. Por el otro, la trata de personas , se define en el Protocolo de Palermo como cualquier relación de autoridad y sumisión entre dos personas, con fines de explotación prostitución ajena, explotación sexual, trabajos forzados, esclavitud, servidumbre, extracción de órganos.

Un primer paso es conseguir que la prostitución no dependa, al menos materialmente, de un vínculo de explotación. Después habría que atender el problema de la violencia simbólica contra las prostitutas. Cuando se habla de las causas de la prostitución, se enumeran las razones económicas o sociales que llevan a prostituirse a las mujeres; pero no se mencionan las causas o razones que llevan a los clientes a buscar la prostitución.

La prostitución es una de las actividades mejor remuneradas para las mujeres, debido a que cuando ocurre en contextos donde no hay explotación permite libertad de horarios y determinar el salario recibido.

Entre los años sesenta y ochenta, grupos feministas intentaron reivindicar la lucha de las prostitutas por sus derechos humanos y laborales. En , por ejemplo, apareció el B. Las infringen de diferentes maneras, pero todas las infringen. Sus actitudes hacia ellas mismas y otras personas, la orientación de sus metas, sus estilos personales, sus apariencias y la manera de manejar sus cuerpos, todo encrespa y hace sentir intranquilas a las personas.

Las primeras organizaciones de prostitutas con una orientación feminista surgieron en Estados Unidos a principios de los años setenta. Tal vez así podamos arrinconar al sistema prostitucional para que de una vez por todas comience su fin.

El camino es largo. Pero, aquí y ahora, bien vale la pena que el movimiento feminista tenga en su agenda política ese objetivo. No sé cómo posicionarme en este debate. Lo he hablado con amigas, alguna muy cercana al problema, pero no he conseguido aclararme a este respecto conmigo mismo.

Porque muchas de las situaciones lamentables que denuncia con una regulación real serían evitables. Ridículamente moralista y probadamente falso. La regulación de esta actividad y la protección de quienes la ejercen -como opción libremente escogida- contra mafias y proxenetas es la mejor manera de evitar que millones de mujeres y otros tantos hombres caigan sin remedio en la marginalidad, la explotación y la violencia.

Deben estar encantadas de hacerlo y contribuir con ello de manera directa a esa industria que trafica con mujeres por todo el mundo para consumo masculino: El caso es que lo mismo me da que me da lo mismo que los argumentos vengan de ellos o de ellas cuando se trata de regular la prostitución; esos argumentos son fruto del machismo que hay en la mente de quien los defiende, sean hombres o sean mujeres, y el resultado de esa defensa se traduce en lo que bien expones en tu artículo.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio. Para aceptar su uso pulse en el botón "Aceptar cookies". Europa contra sí misma. Migrantes y refugiados, un naufragio moral. Nosotras cambiamos la historia. Se trata de una mujer, de mediana edad, que ejerció durante años la prostitución en la Casa de Campo de Madrid. Tras tener la oportunidad de juntarse con mujeres prostitutas, las fundadoras de Hetaira descubrieron que las asociaciones dedicadas a ellas perseguían sacarlas de ese mundo.

No solo a las mujeres de la trata, sino también a las que querían seguir siendo prostitutas. Cartel reivindicativo de que la prostitución puede ser ejercida por cualquier mujer. En Hetaira son partidarias de la legalización de la prostitución. Esta visión no es compartida por Apramp. Rocío Nieto , la presidenta de esta asociación dedicada a luchar contra la trata de personas y dar un futuro a aquellas mujeres que se han visto forzadas a prostituirse por terceros, habla de un tipo de prostitución muy distinto: Desde Apramp se dedican a sacar de la prostitución a todas las mujeres que no quieren pertenecer a ese mundo.

En esta misma línea van las declaraciones de Marisa Soleto , directora de la Fundación Mujeres: En contraposición con Hetaira, Soleto no cree que la prostitución sea un trabajo. La postura abolicionista que defienden estos dos colectivos fue criticada por el antiguo Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Moon.

El masculinismo del lenguaje dejaba a las mujeres en el anonimato. En Language and Women's Place, RobinLakoff explicaba como las revisiones lingüísticas podían ser usadas por las feministas como una herramienta. Como poeta y artesana de la palabra, estaba intrigada por el potencial del activismo lingüístico para sacar a las mujeres del anonimato y escribir orgullosamente nuestra nueva historia.

Yo tenía un sentimiento profundo de ser al mismo tiempo testigo y participante del comienzo de la reinvención de la femineidad. Sin embargo, desde un inicio me enfrenté a las contradicciones.

La "nueva mujer" podría ser marimacho e intelectual. Podría abarcar la realidad de todas las mujeres, excepto que no debería ser tradicionalmente femenina. Aunque comencé a desdeñar la femineidad me preguntaba: Me di cuenta que las mujeres tal vez no eran tan "buenas" después de todo. Traté de ocultar mis preferencias sexuales, corté mi pelo y dejé de escribir poemas a Sara Teasdale.

En los años setenta, estudié escritura creativa en la Universidad de Boston. Las relaciones al interior de nuestro grupo de mujeres escritoras fueron el telón de fondo para muchas de mis creencias sobre lo que ahora es conocido como trabajo sexual.

Aquí conocí a mi primera mentora feminista, Marcia Womongold, quien escribió Pornography: Marcia me hizo conocer el trabajo de Merlin Stone sobre la mitología de las diosas, Ancient Mirrors of Womenhood.

Yo admiraba la posición aguerrida de Marcia y su crítica desvergonzada y celosa del privilegio masculino.

Aunque aprecié cómo mi mentora me marcó con su feminismo, Hinda Paquette, una stripper-poeta de nuestro grupo de escritura, se quejaba que de la posición anti-porno de Marcia era sentenciosa y condescendiente. Yo estaba interesada en esta dicotomía, y en su cuasi tórrido romance. Discutí mis preguntas sobre feminismo y la industria del sexo con mis amigas, pero la mayoría tenía poco para decir. Finalmente, Celeste Newbrough, una admirada vieja feminista, poeta y activista lesbiana, me confió que ella hacía "salidas" cuando necesitaba dinero.

Yo estaba shockeada e intrigada. A mediados de los años setenta, hice el tour de Women Against Pornography en los negocios porno de Boston. Su perspectiva me recordó las veces que yo había sido llamada una "zorra" y la vergüenza que sentí por ser femenina.

Me sentí protectora de mis hermanas desnudas -ahora lo llamamos "empatía hacia las putas". Me di cuenta de que las perspectivas feministas de las activistas anti-porno no coincidían con mis creencias. Ser castigada como una zorra fue parte de la manera en que fui oprimida por el patriarcado que condenaba mis inclinaciones sexuales. La ideología anti-porno evocaba esa condena. De todas formas, no quería tomar partido. Las mujeres en las revistas porno me hacían sentir a la vez expuesta y envidiosa.

Para ya había tenido demasiado de la atmósfera mezquina y represiva de Boston. Mi remera decía "New England es para los masoquistas". Quería estímulos, aventura e inspiración para mi poesía. Me mudé a San Francisco y de repente me encontré bastante sola. Mi amante, quien se había mudado conmigo desde Boston, rompió conmigo. Comencé a trabajar como moza pero no ganaba lo suficiente para pagar las cuentas que había acumulado al mudarme.

Mi jefe empezó a estar encima mío. Sin amigos ni dinero, me sentí desesperada. También había tenido fantasías de ser una prostituta pero nunca lo había considerado seriamente. Marcia Womongold lo habría desaprobado, pero ella estaba a tres mil millas.

Después de todo Gloria Steinem había trabajado como conejita de Playboy y había escrito sobre ello. Ernest Hemingway había ido a la guerra y había escrito sobre ello. Ti-Grace Atkinson en Amazon Odysey, había retratado a las prostitutas como luchadoras callejeras en las líneas de fuego de la batalla de los sexos. Tal vez yo podía trabajar como prostituta. Al menos podía intentarlo Tomé un trabajo en un salón de masajes. Desde el primer día estuve fascinada.

Entré al salón y fui contratada inmediatamente. Me sonaba a propaganda patriarcal. Me pidió una francesa, yo no sabía qué era eso pero pude adivinarlo.

Así como el feminismo había sido una revelación para mí, también lo fue la política de la prostitución. La realidad cotidiana de mi vida como prostituta marcó un impactante contraste con mis concepciones previas. Los problemas aparecen si esta actividad ocurre en contextos de discriminación y marginación , debido a que en esos casos no hay forma de crear mecanismos de regulación. En vez de centrarse en proteger a las trabajadoras y los trabajadores sexuales de la violencia y el crimen, las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley de muchos países se centran en prohibir el trabajo sexual por medio de la vigilancia, el acoso y las redadas.

Lo que las mujeres que se reunieron ese 2 de junio de querían hacer visible era precisamente la existencia de una estructura que, lejos de ayudarlas a mejorar sus condiciones laborales, crea condiciones de alta vulnerabilidad.

Sin embargo, el eje de la lucha por la legalización es abolir condiciones que permitan estas violaciones de derechos humanos por medio de una regulación visible y rigurosa. Es necesario tener una compresión final del problema para no caer en generalizaciones que, lejos de ayudar a combatirlo, lo refuerzan. Por el otro, la trata de personas , se define en el Protocolo de Palermo como cualquier relación de autoridad y sumisión entre dos personas, con fines de explotación prostitución ajena, explotación sexual, trabajos forzados, esclavitud, servidumbre, extracción de órganos.

Un primer paso es conseguir que la prostitución no dependa, al menos materialmente, de un vínculo de explotación. Después habría que atender el problema de la violencia simbólica contra las prostitutas.

Cuando se habla de las causas de la prostitución, se enumeran las razones económicas o sociales que llevan a prostituirse a las mujeres; pero no se mencionan las causas o razones que llevan a los clientes a buscar la prostitución. La prostitución es una de las actividades mejor remuneradas para las mujeres, debido a que cuando ocurre en contextos donde no hay explotación permite libertad de horarios y determinar el salario recibido.

Entre los años sesenta y ochenta, grupos feministas intentaron reivindicar la lucha de las prostitutas por sus derechos humanos y laborales. Ella trataba de hacer llegar mujeres del Este de Europa para que se prostituyeran.

Me acuerdo del día en que se encabronó tanto porque no dejaron pasar a estas mujeres en la frontera: Sí, él sigue siendo la cara oculta de la prostitución. Ese hombre que en el día trabaja, tiene familia y es muy respetuoso, muy correcto, pero los fines de semana se emborracha y compra sexo. En Suecia fue muy interesante que, a partir de la ley, las cartas de las sanciones por comprar sexo llegaran a las casas.

Al principio, de hecho, los hombres pedían a los policías que no enviaran esa carta a sus casas sino al trabajo, porque los avergonzaba y atemorizaba que sus familias se enteraran. En Holanda, por ejemplo, fue el Estado quien fundó el sindicato Hilo Rojo cuando iba preparando su legalización, así publicitó mejor la industria. Les he podido hacer seguimiento y afirman tener miembros. El sindicato de Inglaterra es peor.

Lo fundó un proxeneta que se llama Douglas Fox, quien tiene abiertamente una agencia de escorts. Los modelos que reglamentaron la prostitución en Alemania y Holanda, por ejemplo, tenían como metas incluir a las prostitutas en el sistema de tributación y seguridad social y reducir la trata de personas, porque supuestamente se podía distinguir qué era trata y qué prostitución.

En Alemania han medido bien el impacto y en dos estudios recientes se ha demostrado que de las Se mueren, se enferman, se suicidan, se deprimen. Al lado de estos burdeles que pagan impuestos ha crecido muchísimo la prostitución ilegal. Hay, por ejemplo, unos parqueaderos horrorosos donde usted parquea el carro, se baja, se folla en la calle a una mujer, paga y se va. Ellos saben que han fracasado.

Pero hoy la industria es muy grande y muy poderosa y es difícil acabar con ella. En cambio, varios países han adoptado el modelo sueco, que ahora es llamado nórdico. Primero fue Suecia, después Noruega, Islandia y ahora Francia. Kajsa habló durante dos horas sin dejar de mover con pasión las manos. Un safari aberrante dirigido por supuestos ciudadanos israelíes que contactan a menores de edad y jóvenes de 18 años a las que les ofrecen ganar dinero por participar en una cacería sexual, donde una veintena de hombres las corretean y las violan en grupo.

Pasar al contenido principal. Escriba las palabras clave.

sexo feminista rostitucion Examiné mi ética feminista a la luz de esta nueva ocupación que había encontrado. El uso del término "trabajo sexual" marca el comienzo de un movimiento. Entré al salón y fui contratada inmediatamente. No tenim por The Baffler Octubre Es usado por activistas en relación al SIDA y en el movimiento de reducción de daños 5.

0 thoughts on “Sexo feminista rostitucion

Leave a Comment